Escritor · Buenos Aires
Alberto
Héctor Rolandi
Explorador de la condición humana a través de la narrativa. Sus obras invitan a reflexionar sobre el tiempo, la identidad y los misterios que la ciencia y la filosofía aún no logran responder.
Adquirir el libroEditorial Dunken · Buenos Aires
La Saga del Presente
Recuerdos del Presente
Disponible
Paz forzada 2045
En producción
Clara · Cuatro segundos
En producción
Epifanía del Presente
Final de la saga
Cuatro novelas, un mismo presente. Recuerdos del Presente es el libro de origen; Paz forzada 2045 y Clara cuentan la misma guerra desde los dos lados del vidrio; Epifanía del Presente cierra la saga. Cada libro está completo en sí mismo.
Four novels, one same present. Memories of the Present is the book of origin; Forced Peace 2045 and Clara tell the same war from both sides of the glass; Epiphany of the Present closes the saga. Each book stands on its own.
Sobre el autor
Alberto
Héctor Rolandi
Alberto Héctor Rolandi es escritor e ingeniero de sistemas. Nació y vive en Buenos Aires, Argentina.
Llegó a la escritura por curiosidad — la misma que mueve a sus personajes. Formado en las ciencias exactas, encontró en la narrativa un territorio donde la razón y el misterio pueden coexistir sin resolverse. Aprendió el oficio de la mano del escritor Jorge Oscar Leyes, y en 2023 publicó su primera novela, Recuerdos del Presente, con Editorial Dunken. La recepción fue tal que ese mismo año alcanzó una segunda edición.
Sus obras exploran la condición humana desde el cruce entre la filosofía, la ciencia y la experiencia cotidiana. Le interesa menos dar respuestas que formular las preguntas correctas: las que incomodan, las que no cierran, las que el lector sigue cargando mucho después de terminar el libro.
Sus tres próximas novelas, Paz forzada 2045, Clara · Cuatro segundos y Epifanía del Presente, ya están contratadas con Editorial Dunken y en producción. Las dos primeras forman un díptico que cuenta la misma guerra silenciosa desde los dos lados del vidrio; la tercera es el final de la Saga del Presente: el libro al que los otros tres venían llegando.
Alberto Héctor Rolandi is a writer and systems engineer. He was born and lives in Buenos Aires, Argentina.
He came to writing through curiosity — the same curiosity that drives his characters. Trained in the exact sciences, he found in narrative a territory where reason and mystery can coexist without resolving each other. He learned the craft under writer Jorge Oscar Leyes, and in 2023 published his debut novel, Memories of the Present, with Editorial Dunken — which reached a second edition the same year.
His work explores the human condition at the intersection of philosophy, science, and everyday experience. He is less interested in providing answers than in asking the right questions: the ones that unsettle, that don't close neatly, that the reader carries long after finishing the book.
His next three novels, Forced Peace 2045, Clara · Four Seconds and Epiphany of the Present, are under contract with Editorial Dunken and in production. The first two form a diptych telling the same silent war from both sides of the glass; the third is the ending of the Present Saga: the book the other three were heading towards.
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La Saga del Presente · Editorial Dunken
Cuatro novelas, un mismo presente
Recuerdos del Presente es el libro de origen: donde nació la ley que los otros ponen a prueba. Paz forzada 2045 y Clara · Cuatro segundos cuentan la misma guerra desde los dos lados del vidrio: los que eligieron vivir como si nadie escuchara, y el hombre que escuchaba. Epifanía del Presente cierra la saga: la familia de Clara vuelve a sentarse a la mesa. Cada libro está completo en sí mismo y puede empezarse por cualquiera. Los otros van a estar esperando.
Memories of the Present is the book of origin: where the law the others put to the test was born. Forced Peace 2045 and Clara · Four Seconds tell the same war from both sides of the glass: those who chose to live as if no one were listening, and the man who listened. Epiphany of the Present closes the saga: Clara's family sits down at the table again. Each book stands on its own and can be read first. The others will be waiting.
Paz forzada · 2045
«Escuchan. Compran. Matan. Y lo llaman paz.»
"They listen. They buy. They kill. And they call it peace."
Ginebra, 2040. Adrián Vela, porteño, acepta un contrato en una firma suiza de «mantenimiento fino de redes» y deja en Buenos Aires a su hija Renata, de nueve años, con un pacto sellado con un apretón de manos: todos los domingos, a las diez de la mañana de ella, una llamada.
La firma es una fachada. En el piso siete, sin ventanas, ciento doce consolas administran la escucha universal del planeta por cuenta de «la casa», el conglomerado que está comprando el mundo. No vigilan lo que la gente piensa. Vigilan lo que hace.
Vela tiene el mejor oído del turno noche y una sola regla propia: su hija no es tráfico. Durante una década escucha vidas enteras, y aprende el verdadero peso de su oficio el día en que comprende que sus informes matan: un verbo mal elegido alcanza para que a alguien lo neutralicen, sin odio y sin ruido, por higiene. Lo que aprende entonces es el oficio contrario, el que nadie le enseñó: escribir la verdad de manera que no mate.
Paz forzada 2045 es el otro lado de Clara: la misma guerra, contada desde el único lugar desde donde pudo verse entera.
Geneva, 2040. Adrián Vela, from Buenos Aires, takes a contract at a Swiss firm of "fine network maintenance" and leaves behind his nine-year-old daughter Renata with a pact sealed by a handshake: every Sunday, at ten in the morning her time, a call.
The firm is a front. On the seventh floor, with no windows, one hundred and twelve consoles run the planet's universal listening on behalf of "the house", the conglomerate that is buying the world. They don't watch what people think. They watch what people do.
Vela has the best ear on the night shift and a single rule of his own: his daughter is not traffic. For a decade he listens to whole lives, and learns the true weight of his trade the day he understands that his reports kill: one badly chosen verb is enough for someone to be neutralized, without hatred and without noise, for hygiene. What he learns then is the opposite trade, the one nobody taught him: to write the truth in a way that does not kill.
Forced Peace 2045 is the other side of Clara: the same war, told from the only place it could be seen whole.
Clara · Cuatro segundos
«La incertidumbre es la forma que tiene el universo de decirte que estás vivo.»
"Uncertainty is the universe's way of telling you that you're alive."
Año 2045. El mundo vive una paz vigilada por satélites: ninguna guerra es posible mientras las comunicaciones funcionen. Pero la información ha empezado a desaparecer. Un mensaje que no llega. Una transferencia que se esfuma. Cuatro segundos de datos perdidos sobre Tel Aviv — y quince muertos.
Mientras los gobiernos buscan explicaciones, una abogada de Barcelona, un físico que perdió lo que más amaba, una periodista que no suelta un hilo y un monje con manos de ingeniero siguen el rastro de un patrón escondido en el caos: una espiral que crece en el Atlántico Sur.
Y detrás de ella, una pregunta más vieja que toda la tecnología: ¿quién escucha a la gente?
CLARA es una novela sobre la incertidumbre, sobre las ondas que una vida buena propaga sin saberlo, y sobre lo que hacemos cuando lo que construimos no alcanza — y hay que volver a construir.
Year 2045. The world lives in a peace watched over by satellites: no war is possible while communications keep working. But information has started to disappear. A message that never arrives. A transfer that vanishes. Four seconds of lost data over Tel Aviv — and fifteen dead.
While governments search for explanations, a lawyer from Barcelona, a physicist who lost what he loved most, a journalist who won't let go of a thread, and a monk with an engineer's hands follow the trace of a pattern hidden in the chaos: a spiral growing in the South Atlantic.
And behind it, a question older than all technology: who listens to people?
CLARA is a novel about uncertainty, about the waves a good life spreads without knowing it, and about what we do when what we've built isn't enough — and we have to build again.
Epifanía · del Presente
«Nadie entra solo.»
"No one comes in alone."
El cielo cayó. Lo sabían desde hacía tres años, y cuando llegó, la humanidad entera volvió a casa en un mismo instante.
Raquel despierta donde siempre estuvo: en la casa de la que salía, una vida tras otra, a jugar con la materia. Busca sus manos y no están. Pero están todos los demás —Juan, Clara, Benicio, su hermano Augusto con el pan, Marta, Rosendo, su padre, su madre— y por primera vez no falta nadie en la mesa.
Eso es lo que le da miedo. Porque si la mesa está completa, el juego se ha acabado, y lo que viene después es lo que todos saben y nadie nombra: el uno va a llamar.
Raquel pone su cocina de Barcelona. La mesa con la quemadura de la olla, el cuenco azul de las naranjas, la luz de las ocho de la tarde de abril. Y mientras los suyos van oyendo la llamada y se van de uno en uno, ella sostiene esa cocina con todas sus fuerzas, sin mirar a la mujer sentada enfrente, a la que le dijo «mañana» un catorce de febrero.
Epifanía del Presente cierra la Saga del Presente: una novela sobre lo que cuesta soltar, sobre los que se quedan a esperar, y sobre el instante en que perder la vida y ganarla entera se parecen tanto que no se distinguen.
The sky fell. They had known for three years, and when it came, all of humanity went home in a single instant.
Raquel wakes where she always was: in the house she used to leave, one life after another, to go and play with matter. She looks for her hands and they are not there. But everyone else is —Juan, Clara, Benicio, her brother Augusto with the bread, Marta, Rosendo, her father, her mother— and for the first time no one is missing from the table.
That is what frightens her. Because if the table is complete, the game is over, and what comes next is what everyone knows and no one names: the One is going to call.
Raquel sets out her Barcelona kitchen. The table with the burn from the pot, the blue bowl of oranges, the eight-o'clock April evening light. And while her people hear the call and leave one by one, she holds that kitchen with all her strength, without looking at the woman sitting across from her, the one she told "tomorrow" on a fourteenth of February.
Epiphany of the Present closes the Present Saga: a novel about how much it costs to let go, about those who stay behind to wait, and about the instant when losing one's life and winning it whole look so alike that they cannot be told apart.
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Alberto will write to you personally when the books are ready.
Método
Escribir con inteligencia artificial
Paz forzada 2045 y Clara fueron escritas con inteligencia artificial. Soy alguien de tecnología, y en eso tengo una convicción: siempre hay que tratar de acceder a la mejor tecnología disponible para obtener el mejor resultado para quien está dirigido el trabajo; en nuestro caso, el lector. Acá cuento cómo se hizo: no como receta, sino como registro de un método que tuve que inventar sobre la marcha.
Forced Peace 2045 and Clara were written with artificial intelligence. I come from technology, and on this I hold one conviction: we should always try to reach the best technology available to get the best result for whoever the work is meant for; in our case, the reader. Here is how it was done: not as a recipe, but as a record of a method I had to invent along the way.
La historia, el mundo, los personajes y aquello que estas páginas quieren decir son míos. El trabajo de darles forma fue un largo ida y vuelta en el que la máquina redactó mucho de lo que aquí se lee, y en el que yo leí, taché, corregí, discutí y decidí cada página, todas las veces que hizo falta, hasta que lo escrito dijo lo que yo quería decir.
Nadie aprieta un botón y recibe un libro que valga la pena. Al menos, no un libro que diga algo.
The story, the world, the characters and what these pages want to say are mine. The work of giving them shape was a long back-and-forth in which the machine drafted much of what is read here, and in which I read, struck out, corrected, argued and decided every page, as many times as it took, until what was written said what I meant to say.
Nobody presses a button and receives a book worth reading. At least, not a book that says something.
Cómo funciona el método
La historia es del autor
El mundo, los personajes, la tesis y la voz nacieron en Recuerdos del Presente, escrito solo, palabra por palabra. La IA no inventa la historia: ayuda a contarla. Las ideas de la máquina pasan siempre por la lectura y la decisión del autor.
The world, the characters, the thesis and the voice were born in Memories of the Present, written alone, word by word. The AI does not invent the story: it helps tell it. The machine's ideas always pass through the author's reading and decision.
Dos roles separados
Un modelo reescribe; otro evalúa. Nunca el mismo juzga lo que escribió. El que reescribe recibe encargos acotados —convertir una escena narrada en una escena actuada— y el que evalúa lee como un editor exigente, sin conocer el proceso.
One model rewrites; another evaluates. The same one never judges what it wrote. The rewriter receives bounded assignments — turning a narrated scene into an enacted one — and the evaluator reads like a demanding editor, knowing nothing of the process.
Lecturas frías
Evaluadores sin ningún contexto puntúan el manuscrito como lo haría un editor que lo recibe de la calle, y su informe define la siguiente ronda. La primera lectura fría de Clara dio 6/10 y un diagnóstico claro: sobre-narración. Hubo pruebas a ciegas con los nombres tapados para medir si cada personaje tenía voz propia.
Evaluators with no context score the manuscript as an editor receiving it cold would, and their report defines the next round. The first cold read of Clara scored 6/10 with a clear diagnosis: over-narration. There were blind tests with names hidden to measure whether each character had a voice of their own.
Antes y después, con veto
Cada ronda produce un documento con el texto anterior y el propuesto, lado a lado. El autor lee solo eso y veta por número. Regla fija: los errores objetivos se corrigen; las decisiones de criterio son del autor. Ninguna línea entra al libro sin pasar por ahí.
Each round produces a document with the previous text and the proposed one, side by side. The author reads only that and vetoes by number. Fixed rule: objective errors get corrected; judgment calls belong to the author. No line enters the book without passing through there.
Ingeniería aplicada a la escritura
Versiones con respaldo antes de cada cambio. Una memoria escrita del proyecto: quién hizo qué, qué se decidió y por qué. Un canon de personajes con fechas de nacimiento. Reglas dialectales explícitas: español peninsular entre españoles, voseo rioplatense entre argentinos, neutro cuando se cruzan. Barridos de tics y repeticiones. Verificación libro contra libro, fecha contra fecha.
Versions backed up before every change. A written project memory: who did what, what was decided and why. A character canon with birth dates. Explicit dialect rules: Peninsular Spanish among Spaniards, Rioplatense among Argentines, neutral when they cross. Sweeps for tics and repetitions. Verification book against book, date against date.
La mejor tecnología disponible, al servicio del lector
En su momento los escritores escribían a mano. Cuando apareció la máquina de escribir fue sensacional, y algunos decían: «ah, pero escribe a máquina». Cuando llegó el procesador de texto, decían: «claro, así es fácil corregir, podés volver atrás, te controla la ortografía». Hoy con la inteligencia artificial pasa lo mismo: «ah, con IA, así cualquiera escribe». Y no es cierto. Se trata de usar la tecnología disponible de la mejor manera para que la experiencia del lector sea la mejor posible. Por eso cada libro lleva una nota del autor que cuenta cómo se hizo: contarlo también es parte de ese cuidado.
Writers once wrote by hand. When the typewriter appeared it was sensational, and some said: "ah, but it's typed". When the word processor arrived, they said: "sure, now it's easy to correct, you can go back, it checks your spelling". Today with artificial intelligence it's the same: "ah, with AI, anyone can write". And it isn't true. It is about using the available technology in the best way so that the reader's experience is the best it can be. That is why each book carries an author's note telling how it was made: telling it is part of that care too.
Un ejemplo real: de la narración a la escena
El reproche más repetido de las lecturas frías fue que el libro «construía dos guerras y liquidaba ambas por resumen». Este fragmento del capítulo 26 de Clara era uno de esos bloques. La consigna al modelo fue: conservar cada hecho y cada frase clave, y darle cuerpo, lugar y tiempo real. Después leí las dos versiones y elegí.
The most repeated complaint from the cold reads was that the book "built two wars and settled both by summary". This fragment from chapter 26 of Clara was one of those blocks. The instruction to the model was: keep every fact and every key line, and give it body, place and real time. Then I read both versions and chose.
Naomi eligió la fecha sin consultar calendarios simbólicos: un jueves cualquiera, porque los jueves nadie espera nada. A las cuatro y dieciséis de la mañana, hora de Tokio, la orden salió a la vez hacia veintinueve países por caminos que jamás se habían tocado entre sí. Estaba con Tanaka en el subsuelo comunicada a través de los chips.
Cada país debía ir informando a través del chip con el número que tenían asignado.
—Hay un fallo en el tres —dijo Naomi.
—Ya sabemos lo que significa un fallo —dijo Tanaka.
—Un fallo, todo falla —dijo Naomi.
La tensión aumentó. Tanaka se movía hacia un lado y hacia otro. Naomi quieta.
Naomi chose the date without consulting symbolic calendars: an ordinary Thursday, because on Thursdays nobody expects anything. At four sixteen in the morning, Tokyo time, the order went out at once to twenty-nine countries along paths that had never touched. She was with Tanaka in the basement, connected through the chips.
Each country was to report through the chip with the number it had been assigned.
"There's a failure in three," Naomi said.
"We already know what a failure means," Tanaka said.
"One failure, everything fails," Naomi said.
The tension rose. Tanaka moved this way and that. Naomi, still.
Naomi eligió la fecha sin consultar calendarios simbólicos: un jueves cualquiera, porque los jueves nadie espera nada. A las cuatro y dieciséis de la mañana, hora de Tokio, la orden salió a la vez hacia veintinueve países por caminos que jamás se habían tocado entre sí.
En el subsuelo no había pantallas de película. Había una pared de corcho con ciento siete fichas de cartulina, una mesa, dos sillas y un termo de té que nadie había abierto. Cada país confirmaba por el chip con el número que tenía asignado, y a cada confirmación Tanaka daba vuelta una ficha, a mano, como se marcan los barcos hundidos en los juegos de la infancia. Treinta años de submarino le habían enseñado a hacer guardia sin mirar el reloj. Esa madrugada lo miró.
El uno confirmó a los cuatro minutos. El siete y el doce, casi juntos. A los once minutos la pared tenía más fichas dadas vuelta que enteras, y el silencio del subsuelo empezó a parecerse al de los quirófanos: el de la gente que cuenta sin decir números.
El tres no confirmó.
—Hay un fallo en el tres —dijo Naomi.
—Ya sabemos lo que significa un fallo —dijo Tanaka.
—Un fallo, todo falla.
Naomi chose the date without consulting symbolic calendars: an ordinary Thursday, because on Thursdays nobody expects anything. At four sixteen in the morning, Tokyo time, the order went out at once to twenty-nine countries along paths that had never touched.
In the basement there were no movie screens. There was a cork wall with one hundred and seven index cards, a table, two chairs and a thermos of tea nobody had opened. Each country confirmed through the chip with its assigned number, and at each confirmation Tanaka turned a card over, by hand, the way sunken ships are marked in childhood games. Thirty years in submarines had taught him to stand watch without looking at the clock. That night he looked.
One confirmed at four minutes. Seven and twelve, almost together. At eleven minutes the wall had more cards turned than whole, and the silence of the basement began to resemble that of operating rooms: the silence of people counting without saying numbers.
Three did not confirm.
"There's a failure in three," Naomi said.
"We already know what a failure means," Tanaka said.
"One failure, everything fails."
Nada cambió en los hechos: el jueves, las 4:16, los veintinueve países, el fallo en el tres. Cambió que ahora el lector está en el subsuelo, ve la pared de fichas y cuenta con ellos. Eso es lo que la IA hizo bien. Lo que hice yo fue pedirlo, leerlo, verificar que cada frase clave siguiera ahí y decidir que entraba.
Nothing changed in the facts: the Thursday, 4:16, the twenty-nine countries, the failure in three. What changed is that the reader is now in the basement, sees the wall of cards and counts along. That is what the AI did well. What I did was ask for it, read it, verify that every key line was still there, and decide it went in.
Lo que aprendí
Creo que ayudó mucho que yo sea ingeniero de sistemas. Sin darme cuenta, terminé tratando la escritura de estos libros como se trata un proyecto de ingeniería: versiones, protocolos, verificaciones, mediciones, registro de decisiones. La herramienta es extraordinaria, pero el proceso para que el resultado sea de uno exige un trabajo enorme, sostenido y con método.
Como autor no pretendo ningún galardón literario. Lo que pretendo es que aquello que quiero mostrar y decir llegue al lector de la mejor manera posible que yo le pueda dar. Ese es el camino que elegí, con la mejor tecnología que tuve a mano, como hicieron siempre los que escribieron antes que yo con la suya. Lo cuento tal como fue para que el lector lo sepa y juzgue el libro por lo que el libro le da.
I think it helped a great deal that I am a systems engineer. Without noticing, I ended up treating the writing of these books the way an engineering project is treated: versions, protocols, verifications, measurements, a record of decisions. The tool is extraordinary, but the process that makes the result your own demands enormous, sustained, methodical work.
As an author I claim no literary prize. What I want is for what I mean to show and say to reach the reader in the best way I can give. That is the path I chose, with the best technology I had at hand, as those who wrote before me always did with theirs. I tell it as it was so that readers know, and judge the book by what the book gives them.
¿Docente, escritor o curioso del método? Escribime: comparto con gusto los protocolos, los informes de lectura fría y los documentos de antes/después.
Teacher, writer or curious about the method? Write to me: I gladly share the protocols, the cold-read reports and the before/after documents.
Seis pasos cortos, guiados por IA con las reglas del autor. Gratis, en versión de prueba.Six short steps, guided by AI under the author's rules. Free, beta.
Acceso libre
Descubrí el libro antes de comprarlo
Una síntesis completa para que te acerques al espíritu de la novela antes de leerla. Podés leerla o escucharla.
A complete summary to help you connect with the spirit of the novel before reading it. You can read it or listen to it.
Recuerdos del Presente es una novela filosófica y de reflexión existencial que sigue a Juan, un abogado español nacido en Toledo que jamás ejerció el derecho. Desde joven, los códigos legales le parecieron un laberinto de convenciones humanas, mientras que los enigmas del universo —la naturaleza del tiempo, la conciencia, el lugar del hombre en el cosmos— lo interpelaban con una urgencia que ningún libro de jurisprudencia podía calmar. Esa curiosidad insaciable lo llevó a sumergirse en la filosofía, las ciencias físicas y naturales, y en la reflexión sobre la propia conciencia: qué es, de dónde surge, qué permanece de ella cuando el tiempo avanza.
El título lleva en sí una paradoja que es el corazón del libro: los recuerdos son, por definición, fragmentos del pasado; sin embargo, Juan descubre que lo que verdaderamente somos solo puede habitarse en el presente. Recordar no es retroceder: es el acto por el cual el presente se reconoce a sí mismo como único tiempo real. Este descubrimiento no llega de golpe, sino como resultado de un tránsito lento, de conversaciones consigo mismo y con el mundo, de momentos de claridad y de preguntas que se abren en lugar de cerrarse.
A lo largo de su recorrido, Juan explora territorios donde la ciencia y la filosofía se rozan sin tocarse del todo: la irreversibilidad del tiempo, la identidad que persiste a pesar del cambio, la distancia entre lo que la razón puede demostrar y lo que la experiencia simplemente sabe. No busca respuestas definitivas —y esa renuncia es en sí misma una forma de sabiduría—, sino aprender a vivir en la tensión entre el conocimiento y el misterio.
La novela plantea preguntas que trascienden al personaje y resuenan en cualquier lector: ¿Qué somos más allá de nuestros recuerdos? ¿Puede la razón abrazar lo que no comprende, o siempre terminará dando un rodeo? ¿En qué instante exacto el presente se convierte en pasado, y por qué ese instante —tan fugaz, tan irrecuperable— importa tanto?
Recuerdos del Presente no es una novela que resuelve. Es una novela que acompaña. Su prosa invita a detenerse, a releer, a dejar que una idea repose antes de pasar a la siguiente. Es, en definitiva, una obra para quienes aceptan que la incertidumbre no es un fracaso del pensamiento, sino, quizás, su forma más honesta.
Memories of the Present is a philosophical novel of existential reflection that follows Juan, a Spanish lawyer born in Toledo who never practiced law. From an early age, legal codes seemed to him a labyrinth of human conventions, while the enigmas of the universe — the nature of time, consciousness, humanity's place in the cosmos — called to him with an urgency no jurisprudence textbook could satisfy. This insatiable curiosity led him to immerse himself in philosophy, the physical and natural sciences, and reflection on consciousness itself: what it is, where it comes from, and what endures of it as time moves on.
The title carries a paradox that lies at the heart of the book: memories are, by definition, fragments of the past; yet Juan discovers that what we truly are can only be inhabited in the present. To remember is not to go back — it is the act by which the present recognizes itself as the only real time. This discovery does not arrive all at once, but as the result of a slow journey, of conversations with himself and with the world, of moments of clarity and questions that open rather than close.
Throughout his journey, Juan explores territories where science and philosophy brush against each other without quite touching: the irreversibility of time, the identity that persists despite change, the distance between what reason can prove and what experience simply knows. He does not seek definitive answers — and that renunciation is itself a form of wisdom — but rather learns to live in the tension between knowledge and mystery.
The novel raises questions that reach beyond its protagonist and resonate with any reader: What are we, beyond our memories? Can reason embrace what it cannot comprehend, or will it always find a way around? At what exact instant does the present become the past, and why does that instant — so fleeting, so unrecoverable — matter so much?
Memories of the Present is not a novel that resolves. It is a novel that accompanies. Its prose invites the reader to pause, to reread, to let an idea rest before moving on. It is, ultimately, a work for those who accept that uncertainty is not a failure of thought but, perhaps, its most honest form.
Lectores
Lo que dicen quienes lo leyeron
Una novela que invita a detenerse y pensar. Hacía tiempo que un libro no me generaba tantas preguntas sobre el tiempo y la identidad.
Buenos Aires
La prosa de Rolandi tiene una cadencia particular que te lleva a leer despacio, sin apuro. Eso es un regalo en tiempos de lectura rápida.
Córdoba
Reseña de "Recuerdos del presente"
Recuerdos del presente es una obra que desafía la lógica habitual con la que percibimos la vida, el tiempo y la realidad. Alberto Héctor Rolandi, en su primera novela, logra unir filosofía, ciencia y espiritualidad para construir una trama que no solo narra, sino que también interroga al lector sobre el sentido mismo de la existencia.
El protagonista, Juan, un abogado español nacido en Toledo que nunca ejerció su profesión, se convierte en el punto de partida de una profunda exploración interior. Impulsado por su curiosidad y su afán de comprender el universo, Juan se sumerge en el estudio de la física, la filosofía, las ciencias naturales y las matemáticas. Guiado por su amigo Rosendo, antropólogo, y acompañado por otros interlocutores —Ramón, el historiador, y Federico, el abogado—, el protagonista inicia un camino en el que la razón y el corazón se enfrentan en una lucha constante.
El prólogo presenta el conflicto central de la novela: Juan sostiene la teoría de que todo lo que existe no es real y todo lo real no existe. Según su razonamiento, lo que percibimos ya pertenece al pasado en el instante en que lo captamos, porque el tiempo y el espacio son solo atributos del fenómeno, pero no el fenómeno en sí. Lo único verdaderamente real sería el impulso, el movimiento que da origen a la existencia: aquello que podríamos llamar Dios, energía o conciencia presente.
Esta hipótesis lo conduce a una búsqueda tanto racional como espiritual: comprobar si la felicidad y el sentido pueden encontrarse dentro de una existencia que, por definición, parece ser solo memoria. A medida que avanza, Juan comienza a sospechar que hay personas en el mundo que poseen ese conocimiento —"guías" o "terapeutas"—, capaces de orientar los destinos de la humanidad sin ser reconocidas. Su objetivo, entonces, será encontrarlas y comprender el propósito de nuestra historia colectiva.
Rolandi logra una prosa que combina claridad y profundidad. En sus páginas hay momentos de introspección filosófica, pero también destellos poéticos y emocionales. El lector no asiste solo a una historia, sino a una experiencia reflexiva que lo invita a cuestionar qué significa recordar, existir y ser presente.
El epílogo lleva esta reflexión a su punto más alto y simbólico. Un cometa se aproxima a la Tierra y la humanidad, impotente ante su colisión, enfrenta su final. Lo que podría ser un desenlace apocalíptico se transforma, sin embargo, en una escena de revelación colectiva: ante la inminencia del fin, las personas comienzan a ver más allá de lo físico. Pueden percibir el aura, los colores que emanan de los sentimientos, y el mundo entero se unifica en una conciencia común. Desaparecen la mentira, la violencia y el miedo. La humanidad, al borde de la desaparición, se reconoce como una sola entidad, vibrando en una misma frecuencia de amor y verdad.
Y cuando finalmente el cometa y la Tierra se destruyen, el autor ofrece una de las imágenes más potentes del libro: la memoria del planeta se disuelve, pero con ella nace una nueva forma de vida. Los seres humanos se funden con la tierra, el fuego, el agua y el aire; son, a la vez, destrucción y creación. "Somos la tierra, el fuego y el agua, dioses enredados en la curiosidad de la memoria, pero también el rayo liberador del cometa."
Esa frase final resume la esencia del pensamiento de Rolandi: que la existencia no termina, sino que se transforma; que lo real no está en lo que percibimos, sino en aquello que impulsa la vida misma.
En definitiva, Recuerdos del presente no es solo una narración, sino una experiencia de pensamiento y sensibilidad. Es un libro que se lee con la mente, pero sobre todo con el alma; una invitación a mirar más allá de las apariencias y a comprender que lo real tal vez no pueda verse, pero sí sentirse. Rolandi no busca imponer una verdad, sino despertar en el lector la inquietud de buscar la suya propia.
Del autor
Reflexiones
Notas, preguntas y pensamientos que van surgiendo en el camino.
Notes, questions, and thoughts emerging along the way.
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